2.2 Establecimiento de criterios de análisis y evaluación

Encontrarás en este capítulo:

Perfil del alumno (edad, lengua materna, contexto de aprendizaje)
Diversidad sociolingüística
Capacidad didáctica de las instrucciones
Información sobre la estructura de las unidades
Secuencias de actividades
Referencia a los métodos didácticos utilizados
Representación cultural y presencia de estereotipos

Para que el resultado responda a las expectativas, el material didáctico elegido debe:

 

  • Ser científicamente correcto para evitar la adquisición de bases lingüísticas cojas difíciles de desmontar posteriormente:
  • Ser coherente con los objetivos didácticos del curso para guiar al alumno por un aprendizaje lógico y comprensible sin desviarle del camino.
  • Representar la actualidad a través de los ejemplos y contextos utilizados; ser variados y llenos de elementos de reflexión que sumerjan al alumno en el nuevo contexto
  • Ser claros y accesibles para todos, pero al mismo tiempo estimulantes y atractivos para que la experiencia de aprendizaje no corra el riesgo de caer en el aburrimiento y la repetición mecánica.

 

En general, el material didáctico debe variar no sólo en su contenido, sino también en su forma. Por este motivo, es importante que, a la hora de elegir, el profesor tenga en cuenta la gran aportación que las tecnologías digitales pueden hacer a su trabajo en el aula: flanquear el material clásico con el uso de aplicaciones, recursos en línea, experiencias inmersivas obtenidas mediante el uso de la realidad virtual y aumentada favorece el aprendizaje a través de la implicación activa de los alumnos.


Perfil del alumno (edad, lengua materna, contexto de aprendizaje)

Definir el perfil de los alumnos permite construir un modelo pedagógico lo más variado y elástico posible para que pueda adaptarse a cada uno de los miembros de la clase y garantizar una experiencia de aprendizaje personalizada. Comprender a quién se tiene delante significa entrar en contacto con las experiencias y necesidades pasadas, parámetros ambos que deben influir en la elección metodológica más eficaz.

 

Analizar y evaluar a quién tendrá delante requiere un enfoque sensible a los retos de la experiencia migratoria, como las barreras lingüísticas, culturales, sociales y emocionales. Su experiencia puede influir profundamente en el aprendizaje de idiomas, con consecuencias tanto positivas como negativas.

 

Por tanto, es importante adoptar un enfoque cognitivo que sea empático y comprensivo. La recopilación de información debe tener lugar en un contexto en el que el alumno se sienta cómodo. Aunque la modalidad de entrevista privada permite un enfoque íntimo y personalizado, la administración de un cuestionario escrito puede resultar en algunos casos una opción más segura.

 

Por otra parte, conviene tener en cuenta el inconveniente inherente a la segunda hipótesis, vinculado a la necesidad de elegir la lengua de administración. Sin embargo, la utilización de programas informáticos adecuados podría resolver este problema ofreciendo al alumno la posibilidad de rellenar el cuestionario en su lengua materna y entregárselo al profesor en su versión traducida.

 

La observación directa enriquecida con el paso del tiempo es, en cualquier caso, un enfoque que no debe subestimarse. Si bien es cierto que algunos datos pueden recogerse fácilmente rellenando formularios estándar (datos personales, nivel de estudios, información sobre el nivel de conocimiento de la lengua del país de acogida), una cantidad considerable de información puede deducirse de la experiencia en el aula y de la interacción del alumno con sus compañeros y con el profesor.

 

En el transcurso de las primeras clases, es posible establecer a partir del comportamiento del alumno no sólo su nivel real de competencia lingüística, tanto en producción escrita como oral, sino también cuáles son sus dificultades y, sobre todo, sus modos de aprendizaje preferidos (visual, auditivo, cinestésico). Dedicar las primeras fases del curso a lecciones que sean herramientas para sacar a la luz información práctica sobre la identidad de cada alumno puede ser, por tanto, una forma de complementar el modelo de recogida de datos mediante cuestionario con otro que, al mismo tiempo, contribuya a crear en la clase un sentimiento de pertenencia a través de la puesta en común.

 

El perfil del alumno debe contener la siguiente información:

 

  • Datos
  • Conocimiento de la lengua del país de acogida: nivel de familiaridad con la lengua, experiencias previas de aprendizaje, contextos de posible práctica de la lengua.
  • Nivel de educación y competencias comunicativas: además de las competencias lingüísticas, también es importante evaluar las competencias comunicativas e interculturales de los estudiantes inmigrantes, como la capacidad de comunicarse eficazmente con los demás, de comprender y respetar las diferencias culturales y de adaptarse a nuevos contextos sociales y lingüísticos.
  • Cualquier dificultad de aprendizaje y/o necesidad individual: necesidades educativas especiales, apoyo lingüístico adicional, programas de alfabetización, necesidades sociales, apoyo emocional. Es importante identificar estas necesidades y proporcionar un apoyo específico para garantizar que los alumnos puedan participar plenamente en la vida escolar.
  • Experiencia migratoria: país de origen, motivo de la migración, duración de la estancia en el nuevo país, situación legal. Por ejemplo, un estudiante puede ser un refugiado político, mientras que otro puede ser un emigrante económico en busca de nuevas oportunidades
  • Intereses personales: esta información ofrece la posibilidad de buscar material educativo en línea que sea atractivo para los estudiantes, pero también de identificar nuevos temas para que los descubran.
  • Objetivos y expectativas con respecto al curso de idiomas: mejorar las perspectivas laborales o la integración social, objetivos académicos, alcanzar un determinado nivel de competencia lingüística.
  • Principal modo de aprendizaje: conocer los canales de aprendizaje preferidos por los estudiantes permite definir un modo de enseñanza equitativo e integrador.

 

Este perfil debe considerarse un documento dinámico, que se actualizará periódicamente a medida que avance el curso y evolucione el aprendizaje del alumno. Adoptar un enfoque holístico para comprender el contexto migratorio permite al profesor crear perfiles eficaces que pueden utilizarse como guía para garantizar una experiencia de aprendizaje e integración centrada y eficaz para los estudiantes.


Diversidad sociolingüística

La diversidad sociolingüística se refiere a las formas en que se utiliza la lengua en la sociedad. Este uso depende de una serie de variables estrechamente vinculadas al individuo, como la etnia, la identidad cultural, el nivel de educación, la situación socioeconómica, pero también el sexo y la edad. Estas son las principales características que influyen en la forma en que los individuos utilizan la lengua.

 

Queda claro, por tanto, cómo la diversidad sociolingüística es un factor fundamental que hay que tener en cuenta cuando el objetivo es enseñar idiomas a una clase de inmigrantes, en la que se está tratando con contextos culturales y experiencias vitales extremadamente variadas.

 

A través de un enfoque didáctico inclusivo, claro, limpio de tecnicismos y regionalismos de difícil comprensión, y atento a la valoración de las variedades lingüísticas de los alumnos, es posible ampliar la eficacia de la comunicación y, en consecuencia, del aprendizaje.

 

Para lograrlo, es conveniente utilizar materiales didácticos adecuados que reflejen la auténtica variedad lingüística del contexto cultural del país de acogida; y es importante animar a los alumnos a interactuar mediante ejercicios de conversación que impliquen la necesidad de utilizar la nueva lengua. Intercambiar y comparar distintos niveles de dominio de la lengua permite a los alumnos aprender unos de otros.

 

Por el contrario, si se ignora la diversidad sociolingüística, pueden surgir problemas que socaven la experiencia de aprendizaje. Una lengua demasiado compleja e incomprensible, así como la falta de sensación de sentirse representado, no sólo pueden aumentar los niveles de frustración y desmotivación en los alumnos, sino que también contribuyen a reforzar los estereotipos y prejuicios hacia culturas y grupos sociales que, como consecuencia, tendrán menos posibilidades de integrarse en el nuevo contexto sociocultural. Valorar la diversidad es la clave del éxito del proceso de aprendizaje.


Capacidad didáctica de las instrucciones

Para que cualquier actividad de enseñanza sea eficaz, es primordial que el alumno comprenda la naturaleza de la tarea que se le pide que realice y su objetivo. En otras palabras, tanto las instrucciones como el propio ejercicio son vehículos de aprendizaje.

 

En el mundo de la enseñanza, un elemento que a veces se subestima es la calidad de las instrucciones que se dan a los alumnos durante los ejercicios. Aunque pueda parecer una parte trivial del proceso, unas instrucciones correctas ayudan a los alumnos a comprender las expectativas, realizar las tareas correctamente y alcanzar los objetivos de aprendizaje.

 

Teniendo esto en cuenta, el profesor debe elegir el material didáctico que utilizará en el aula prestando especial atención a la forma en que están formuladas las instrucciones para las actividades propuestas. Es importante que éstas sean precisas, completas, claras y fáciles de entender, a ser posible apoyadas en ejemplos orientativos y adaptadas al nivel lingüístico de la clase.

 

Las ventajas de una comunicación sin ambigüedades redundan en una mayor autonomía en el aprendizaje por parte del alumno, lo que se traduce en una mayor autoestima y motivación. En cambio, una información inexacta o engañosa puede provocar frustración y abandono. Cuando las instrucciones son ambiguas o vagas, los alumnos pueden sentirse confusos e inseguros sobre lo que se espera de ellos, lo que compromete la calidad de su trabajo. Por lo tanto, es esencial que los profesores proporcionen instrucciones que sean específicas, directas y fáciles de entender, para que los alumnos puedan empezar el ejercicio con claridad y confianza.

 

Unas instrucciones bien formuladas también pueden desempeñar un papel importante a la hora de fomentar el interés de los alumnos por el ejercicio. Utilizar un lenguaje atractivo para presentar la actividad de forma intrigante y significativa capta su atención y les motiva a participar activamente.

 

 

Es importante que las instrucciones sean flexibles y se adapten a las necesidades y capacidades de los alumnos. Los profesores deben estar preparados para modificar o aclarar las instrucciones, si es necesario, en respuesta a las preguntas o dificultades que puedan surgir en el aula. Esta flexibilidad garantiza que todos los alumnos tengan la oportunidad de participar plenamente en la actividad y beneficiarse de ella.

 

Cualquiera que sea la actividad didáctica propuesta, puede ser útil ofrecer instrucciones utilizando ayudas audiovisuales, a fin de captar diferentes canales de aprendizaje con vistas a una mayor inclusión. Imágenes, vídeos, presentaciones, diagramas y listas pueden ser de ayuda cuando la descripción clásica sea insuficiente para que el alumno comprenda el objetivo de lo que se le pide y el procedimiento correcto para lograrlo satisfactoriamente.

 


Información sobre la estructura de las unidades

La estructuración de las unidades de un curso de idiomas para inmigrantes es una tarea que tiene en cuenta tanto la metodología elegida por el profesor como las necesidades de su clase; por ello, el análisis del perfil de los alumnos, obtenido previamente mediante la administración de un cuestionario, se convierte en un paso útil para maximizar la eficacia de las lecciones.

 

Además, es conveniente que cada unidad esté orientada a la consecución del objetivo general del curso, así como a tener en cuenta el contexto cultural de los alumnos y sus diferentes niveles de competencia lingüística.

 

Si queremos simular el diseño de una unidad, podemos plantearnos la hipótesis de estructurarla de forma que contenga:

 

Para mantener una visión auténtica del progreso de los alumnos, es aconsejable programar periódicamente una unidad de verificación, que puede adoptar la forma de pruebas escritas u orales o de forma mixta. Estos momentos no tienen porqué dar lugar necesariamente a una evaluación numérica, sino que también pueden dar lugar a un feedback más amable, que permita a los alumnos y a los profesores descubrir los puntos débiles pero también los puntos fuertes del trabajo realizado hasta el momento.


Secuencias de actividades

A continuación, se ofrecen algunos ejemplos de actividades que pueden ayudar a que cada unidad sea un momento de aprendizaje eficaz, divertido y atractivo.

 

La introducción es el momento más delicado del juego, el que puede decidir si un alumno se interesará por los temas del día o se encerrará en sí mismo por vergüenza, desinterés o frustración; o, peor aún, por una combinación de las tres cosas.

Saber adónde se va a ir actúa como una red de seguridad incluso para las personalidades más descaradas, por lo que es esencial proporcionar el objetivo de la lección lo antes posible y con la mayor claridad.

 

Romper el hielo con una charla informal sobre el tema del día puede ayudar a crear un clima positivo entre los alumnos y prepararlos para compartir lo que ya saben sobre el tema. Durante esta actividad, el profesor tiene la oportunidad de deducir el nivel de competencias de la clase y, en consecuencia, calibrar hasta qué punto pueden adentrarse en la complejidad del contenido que se va a presentar.

 

La presentación de los contenidos representa el momento “serio” de la clase, y por serio entendemos que el profesor tiene el deber de transmitir la información de una manera sencilla, gradual y comprensible para todos. En este sentido, puede ser práctico fragmentar temas complejos en varias unidades, anticipar o retrasar el tratamiento de un tema particular de gramática o vocabulario, decidir pasar por alto ciertos matices del lenguaje y detenerse en otros, si esto puede ayudar al alumno a integrarse mejor en el nuevo contexto sociocultural. Como se ha descrito al principio del capítulo, cada alumno prefiere una modalidad de aprendizaje particular (visual, auditiva, kinestésica), se recuerda la importancia de elegir siempre un material didáctico adecuadamente variado, que incluya vídeos, imágenes, objetos reales y textos escritos.

 

Cada unidad debe presentar nuevos contenidos en el ámbito gramatical, léxico y cultural y ofrecer un contexto comunicativo válido en el que poner en práctica la teoría: el objetivo principal es utilizar la competencia lingüística como herramienta de integración.

 

El momento en el que el alumno entra en el corazón del uso de la lengua es el de las actividades prácticas. Para el desarrollo del vocabulario, el profesor puede proponer a la clase ejercicios de definición, de asociación texto-imagen o definición-objeto real y crucigramas. Puede decidir involucrar a los alumnos en un juego de rol que les obligue a realizar una acción real, como pedir ayuda, preparar un plato típico o hacer la compra en el mercado. Este tipo de actividad consolida las normas gramaticales aprendidas y estimula la interacción entre los elementos de la clase. Por otra parte, como el juego de roles puede ser un obstáculo para los alumnos tímidos, es importante que el profesor proponga al menos una actividad menos interactiva, como la escritura creativa o la realización de proyectos individuales, si se da cuenta de que ha dejado a alguien atrás.

 

Para concluir la clase, puede ser útil dejar que los alumnos hablen y que resuman los temas tratados: la información resultante servirá como una primera evaluación de las habilidades que acaban de adquirir.


Referencia a los métodos didácticos utilizados

Hoy en día, el docente dispone de varias metodologías de enseñanza que puede utilizar, cada una con sus propias ventajas y desventajas. En un curso de idiomas para inmigrantes, conviene recordar que la elección de la metodología debe tener siempre en cuenta los factores enumerados anteriormente: las competencias lingüísticas previas de los alumnos, sus métodos de aprendizaje, los objetivos que pretenden alcanzar mediante el aprendizaje de la lengua, los contextos culturales de los que proceden y los recursos disponibles para apoyar la metodología elegida.

 

Adoptar más de un método de enseñanza significa aceptar la diversidad y abordar las necesidades de los alumnos en lugar de esperar que se adapten a un estilo impuesto y rígido.

 

Junto a los métodos tradicionales, los profesores pueden experimentar con enfoques innovadores y más atractivos. A continuación se presentan algunos ejemplos.

 

Interdisciplinariedad: metodología que examina la realidad conectando sus elementos y yendo más allá de la visión clásica del conocimiento sectorizado. El enfoque permite a los estudiantes desarrollar competencias transversales como el pensamiento crítico, la resolución de problemas, la comunicación y el trabajo en equipo, muy demandadas hoy en día en el mundo del trabajo y en la gestión de las complejidades de la vida. La metodología es excelente para motivar a los estudiantes y crear una conexión entre ellos y el docente, fomentando el intercambio de ideas y la creación de proyectos de aprendizaje innovadores.

Tiempo en círculo: en la práctica, la clase adopta una disposición en círculo, es decir, igualdad de tiempo, para entablar un debate coordinado por las preguntas planteadas por el profesor-líder. Este planteamiento fomenta la comunicación y la escucha, creando un entorno seguro e integrador en el que expresar libremente las propias opiniones y aprender a aceptar las de los demás. Juntos, los alumnos aprenden a gestionar las emociones y a resolver los conflictos de forma pacífica, mediante la búsqueda de soluciones compartidas. Diseñar actividades con esta metodología lleva tiempo; además, puede resultar complejo utilizarla en clases muy numerosas.

 

Juegos de rol: actividades en las que los alumnos desempeñan papeles asignados por el profesor para representar situaciones reales que dan contenido a las normas lingüísticas estudiadas. Fomenta el aprendizaje activo, mejora la fluidez y la pronunciación, ya que se anima a los alumnos a hablar de forma espontánea y continua, sin miedo a equivocarse.

 

Clase invertida (flipped classroom): metodología que invierte la relación tradicional profesor-alumno, haciendo que este último ocupe la silla y transformando al primero en un guía de apoyo al aprendizaje. Los alumnos estudian de forma autónoma y utilizan el tiempo de clase para profundizar en los temas. Propone un tipo de aprendizaje activo y fomenta el desarrollo de competencias transversales, como la autogestión del aprendizaje y la colaboración. En cambio, esta metodología requiere más autodisciplina por parte de los alumnos que el método tradicional, por lo que puede no ser universalmente eficaz.

 

Narración y cuentacuentos: estrategia que utiliza la narración de historias, ya sean leídas o producidas, para introducir temas que acerquen a los alumnos a la cultura del país de destino y desarrollar nuevas destrezas lingüísticas.

Tutoría entre iguales y aprendizaje cooperativo: metodología en la que los conocimientos se comparten entre los elementos de la clase, favoreciendo el establecimiento de una relación en la que el alumno más experimentado ayuda al que tiene menos conocimientos. Favorece un tipo de aprendizaje más profundo y personalizado, inclinado a identificar y cubrir las lagunas de conocimiento del alumno. Desde el punto de vista del profesor, ofrece una reducción de la carga de trabajo y permite dedicar más tiempo a los alumnos que más lo necesitan. Al mismo tiempo, el enfoque requiere habilidades de gestión del tiempo y del aula: mientras que, por un lado, favorece la consolidación de las relaciones dentro del grupo, por otro, puede desencadenar conflictos entre los alumnos, así como crear dependencia del tutor.

 

AICLE (Aprendizaje Integrado de Contenidos y Lenguas Extranjeras): El Aprendizaje Integrado de Contenidos y Lenguas consiste en la enseñanza de disciplinas no lingüísticas (historia, geografía, matemáticas, literatura) transmitidas en la lengua meta. Es una modalidad que fomenta la construcción de vocabularios técnicos.

Trabajo por proyectos: enfoque en el que se pide a los alumnos que trabajen en grupos en proyectos a largo plazo en los que la lengua meta se utiliza tanto para la investigación como para la interacción interna entre los elementos y para redactar la presentación final.

 

El aprendizaje a través del móvil: implica el uso de dispositivos como teléfonos inteligentes y tabletas para llevar a cabo actividades de enseñanza. Permite acceder al material en cualquier lugar, ya que aprovecha los recursos en línea. Es extremadamente flexible, adaptable a cualquier estilo de vida. Permite una personalización total del aprendizaje, haciéndolo activo y, en algunos casos, interactivo. Mejora las competencias digitales, tiene la ventaja de ser asequible y de poder contar con la actualización inmediata de los materiales de aprendizaje. La principal desventaja de esta modalidad es la falta de establecimiento de una relación cara a cara, ya sea con el profesor o con los compañeros.

Gamificación: metodología que aplica elementos típicos de los juegos (puntos de experiencia, niveles, misiones, retos) a la enseñanza de idiomas. Mediante el uso de plataformas lúdicas, hace que el aprendizaje sea interactivo, animado y divertido. Proporciona a los estudiantes información inmediata sobre su rendimiento, lo que les ayuda a mejorar y a mantenerse motivados. La gratificación recibida a través de recompensas puede aumentar la sensación de satisfacción y logro. Las desventajas incluyen el riesgo de crear dependencia, causar distracción y reforzar la competitividad de los alumnos, con consecuencias negativas para el bienestar del grupo.

Cada metodología puede tener éxito o fracasar: depende de la respuesta de la clase y de cada alumno. Por eso es importante adoptar un enfoque múltiple, experimentar con las opciones posibles hasta encontrar las más adecuadas para alcanzar los objetivos del curso, las necesidades de los alumnos y el contexto de enseñanza.


Representación cultural y presencia de estereotipos

Los prejuicios y estereotipos están tan anclados en nosotros que los propios profesores a veces no son conscientes de aquellos que forman parte de su bagaje de experiencia y que, inexorablemente, acaban atrapados en su metodología.

 

Sin embargo, con vistas a utilizar el conocimiento lingüístico como herramienta de integración cultural, la enseñanza a una clase de inmigrantes no puede dejar de tener como objetivo promover una representación cultural inclusiva y libre de estereotipos.

 

Promover la diversidad significa animar mediante actividades didácticas a cuestionar los prejuicios y la discriminación en favor de una visión precisa y polifacética de la realidad. El profesor debe asegurarse de que la propia metodología seleccionada evita actitudes estereotipadas, como el eurocentrismo, que utiliza la cultura europea como modelo de referencia. Las actividades etnocéntricas, es decir, basadas en experiencias típicas de la cultura dominante, pueden crear un sentimiento de alienación en los alumnos, por lo que sería aconsejable pensar en alternativas que reflejen más fielmente las diferentes experiencias en el aula.

 

 

Un papel importante en la lucha por una mejor representación cultural lo desempeña el valor que se da a las experiencias de los alumnos durante las actividades de clase. Los materiales didácticos deben fomentar la comparación intercultural y crear oportunidades de debate que cuestionen los estereotipos. Los debates, los proyectos y el material audiovisual y de lectura deben permitir a los alumnos conocer y apreciar realidades culturales diferentes, para dotarse de perspectivas nuevas y más integradoras.

 

Esto sólo puede ocurrir si hay un profesor consciente, formado y libre de prejuicios al frente de la clase.

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