Recursos en España para desarrollar un plan de acción cultural para los profesionales que trabajan con inmigrantes.

La complejidad de la traducción: El término awareness puede significar conciencia o sensibilidad. Desde la pedagogía social entenderemos que concienciar es un verbo mucho más difícil de incluir como objetivo de un plan de acción porque para que uno se conciencie no basta con una acción exterior, se precisa de una decisión interior, de un acto de voluntad propio para cambiar una conducta, un hábito o un modo de pensar o estar en el mundo. En cambio, sensibilizar sí parece encajar con esa fase inicial que nos plantea el Continuum de la competencia cultural, dar información sensible que despierte el interés y sirva de principio de un proceso de conocimiento y reconocimiento del otro, de la alteridad, de la diversidad como una realidad potencialmente enriquecedora y necesaria para la construcción de una comunidad global basada en una ética del mestizaje.

 

La distancia cultural: No todas las personas migrantes parten del mismo punto en su viaje hacia un nuevo contexto o territorio. Como señala Punell, diez dimensiones nos ayudan a calcular la distancia cultural para poder diseñar la cartografía de la competencia cultural. El profesional precisa tener una visión panorámica de la cultura que migra, comprender la herencia cultural que porta, la distancia lingüística o las barreras comunicativas, la organización y los roles familiares, las relaciones laborales, las variaciones étnicas, las costumbres potencialmente conflictivas, los hábitos alimentarios y sanitarios, las prácticas de crianza y educativas, los rituales de tránsito y los aspectos espirituales de quienes llegan y a quienes tenemos que acompañar a un territorio tan misterioso para ellas y ellos como su cultura, antes de comprender los aspectos que se hospedan en estas diez dimensiones. Realizar este análisis nos permite valorar qué culturas precisan mayor acompañamiento y también ajustar el mismo a las necesidades reales de cada comunidad migrante.

 

El zaguán como arquitectura de una pedagogía del hospedaje: Entendiendo que no hay dos profesionales idénticos, que existen infinitos niveles de experiencia, madurez o pericia, nos parece que los planes lineales o secuenciales precisan una alternativa, el zaguán es un espacio de hospedaje donde cualquier persona puede acceder, no hay puertas ni requisitos y, ahí conversar con los habitantes de la casa que lo pueden alojar donde mejor se acomode. Esta metáfora nos puede servir para imaginar que los cinco niveles que hemos aprendido de Campinha-Bacote, no tengan que ser completados por cada profesional, ni siquiera que se deba seguir el orden preestablecido, consideramos interesante, como si fuesen módulos independientes e interconectados, que los profesionales puedan acceder a la dimensión que consideren precisan incorporar a su quehacer con las personas migrantes, en función de su bagaje y de sus necesidades actuales.

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