Reflexión crítica de la enseñanza del lenguaje a personas migrantes
Resumen
¿Qué significa integrar a una persona migrante en “nuestra” cultura? Como profesionales o voluntariado que enseña la lengua nacional a las personas migrantes debemos preguntarnos para qué.
¿Vamos a incidir en la dimensión económica o vamos a contemplar otras dimensiones? ¿Entendemos la integración a través de la enseñanza de la lengua nacional como un proceso de asimilación por parte de la persona migrante? ¿O podemos imaginar la enseñanza de la lengua nacional como un diálogo de saberes? ¿Como un proceso intercultural? ¿Una ética del mestizaje? En este capítulo, vamos a preguntarnos cómo abordar la enseñanza del lenguaje desde una pedagogía de la hospitalidad. Esto significa pensar la enseñanza del lenguaje nacional como un proceso de descolonización del saber del anfitrión e invitar a las narrativas, las experiencias, la cultura, el arte, lo cotidiano del huésped, como palabras a traducir dialógicamente, de manera que permitan a quien llega, descubrir la cultura que lo hospeda desde una mirada crítica que le permita desentrañar las amenazas y peligros, también las oportunidades que se ocultan tras los símbolos y códigos de lo otro, por el momento, desconocido. Pensamos palabras, aprender palabras no es solo hablar sino pensar. Una pedagogía de la hospitalidad propone educar aprendiendo de quien aprende educándonos, contiene un espacio de escucha para que el lenguaje enseñado dialogue con el lenguaje de la persona migrante. Una pedagogía de la hospitalidad, para comprender la otredad como potencial amiga, debe comenzar por eliminar los prejuicios que alberga su lenguaje respecto a las personas migrantes.

