Guía y Plan de Acción Cultural para profesionales
Nuestro planeta es una solitaria mancha en la gran y envolvente penumbra cósmica. En nuestra oscuridad —en toda esta vastedad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.
La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Asentarnos, aún no. Nos guste o no, por el momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos.
Se ha dicho que la astronomía es una formadora de humildad y carácter. Quizás no hay mejor demostración de la soberbia humana que esta imagen distante de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos más amablemente los unos a los otros y de preservar y apreciar el pálido punto azul, el único hogar que hemos conocido.
(Carl Sagan, 2003:33)
El consorcio formado entre EVM Group S.L., el Institut Fur Roma und Minderheiten Integration e. V, la Aalborg Universitet, la Universidad de La Laguna y su grupo de investigación de pedagogía crítica; PEDACRI, la Elliniko Mesogeiako Panepistimio y la Universitá Telematica Internazionale UNINETTUNO, desarrollando el Programa de Inclusión para Migrantes en Riesgo de Exclusión Social (PIPE), presenta dentro del segundo paquete de trabajo, cuyo objetivo es ofrecer a profesionales, voluntarios y personas migrantes una caja de herramientas que, favorezca una pedagogía de la hospitalidad para la construcción de una ética del mestizaje necesaria para imaginar una cultura de paz.
El apartado 2.4 del paquete de la caja de herramientas consiste en Guía para que los profesionales diseñen su propio plan de acción para la formación en competencias culturales, integrando los recursos nacionales en el idioma de cada país participante (PIPE: 49-54).
Presentamos, por tanto, en la Guide and action plan for the cultural training of migration professionals un breve marco teórico que permita acercarse al concepto de competencia cultural y un itinerario por niveles, progresivo, que ayude a cada profesional u organización decidir, en función de su experiencia y necesidades, optar, como en la novela Rayuela de Cortázar, por recorrer todo el camino u optar por un nivel o niveles concretos.
De este modo, estructuramos la guía no como un proceso lineal y secuencial, que puede serlo, sino como un vestíbulo que permite elegir qué sala visitar o revisitar tantas veces como sea necesario. Para ello, partimos del Continuum de competencia cultural de Hayes (1991) y lo trasladamos del ámbito sanitario al pedagógico, integrando preguntas que nos hacemos quienes trabajamos en el escenario de los movimientos migratorios y aspiramos a ofrecer un diálogo de saberes que genere epistemologías de resistencia en las comunidades que impidan o debiliten los procesos de colonización que se convierten en un sinfín de violencias.
Despertar la sensibilidad cultural, ofrecer recursos para incrementar el conocimiento cultural, favorecer la formación de habilidades culturales, propiciar encuentros interculturales y plantear el desarrollo personal a nivel comunitario son las premisas de nuestra propuesta.
La segunda parte de la guía define los objetivos de aprendizaje y un decálogo de buenas prácticas para generar diálogo y reflexión comunitaria sobre lo que debemos tener en cuenta a la hora de diseñar nuestro propio plan de formación.
Finalmente, en coherencia con el continuum de Hayes, esbozamos la estructura que puede favorecer un programa de formación adaptable, flexible y coherente con la realidad que rodea a cada organización o profesional. Este apartado se resume en una tabla donde encontraremos elementos específicos de las diferentes ciencias sociales o humanas que nos ayuden a definir con detalle y personalizar la estructura de nuestro propio plan. No se trata de ofrecer un producto ya elaborado, sino los ingredientes y la receta para que cada uno pueda cocinar su propio plan de acción formativa para el desarrollo de la competencia cultural.
El tercer apartado de esta Guía es lo que encontrarás en esta extensión modular que responde a la contextualización nacional. Se trata de salir de nuestra experiencia y ofrecer a muchas más voces que ya están trabajando en el campo que nos ocupa, una serie de consideraciones que tuvimos en cuenta entre los socios que formamos el consorcio PIPE y que se convierten en propuestas o ejemplos concretos para cada una de las dimensiones y los elementos que en ellas se alojan, de manera que puedan servir de referencia dialógica para adaptar los fundamentos a las irrepetibles e incomparables realidades.
Estos recursos nacionales para elaborar un plan de acción cultural destinado a los profesionales que trabajan con personas migrantes es una proyección de la Guía para un plan de acción cultural que responde a las categorías del continuum de la competencia cultural con pequeñas consideraciones y recursos que pueden servir de inspiración o de reflexión a aquellos profesionales, voluntariado o personas migrantes que vayan a imaginar o diseñar otra manera de abordar los procesos pedagógicos desde la perspectiva del hospedaje y tras la senda de una ética del mestizaje. No se trata de dar una receta o una solución concreta sino de crear un marco de conversación intercultural donde todos los actores participen y sumen sus experiencias y conocimientos a lo largo del tiempo. Digamos que lo presentado es un punto de partida para avanzar juntos en la construcción de formas sostenibles y convivenciales de habitar el mundo, con esa imagen que nos dio Apolo XIII y que escribió Carl Sagan sobre el hogar que compartimos, ese pequeño mármol azul, frágil y solitario, flotando en medio del éter, donde estamos obligados, en el sentido del deber de ciudadanía, a convivir.
La pregunta de Touraine es obligada: ¿podemos vivir juntos? La elaboración de esta guía de recursos en España es una respuesta condicionalmente afirmativa, sí, pero tendremos que aprender cómo, y eso nos obliga a interrumpir nuestra inercia cotidiana y pensar que debemos aprender a imaginar una cultura de paz que acoja la diversidad que habita esta pequeña canica.
Por dónde empezar: tres puntos de entrada al Plan de Acción
El Continuo de Competencia Cultural es un proceso progresivo, pero no todas las organizaciones parten del mismo punto. Antes de consultar el decálogo y diseñar su propio plan, utilice la siguiente tabla para identificar su punto de partida en función de la situación actual de su organización y de los recursos disponibles.
Nivel básico
Nivel intermedio
Nivel avanzado
Perfil
Organización pequeña o equipo sin formación intercultural previa, con tiempo y presupuesto limitados.
Organización con cierta experiencia en diversidad o inclusión, con personal dedicado o una persona coordinadora.
Institución con una política activa de diversidad o inclusión, capacidad interna de formación y procesos estructurados de recursos humanos.
Fase de inicio recomendada
Conciencia cultural (Fase 1)
Conocimiento cultural (Fase 2)
Habilidades culturales (Fase 3) o Encuentro cultural (Fase 4)
Acciones prioritarias
Aplicar el cuestionario diagnóstico con el equipo. Realizar una sesión de sensibilización utilizando los recursos nacionales de la Fase 1. Identificar una oportunidad para realizar un encuentro cultural.
Revisar los resultados de la Fase 1. Profundizar en el conocimiento cultural utilizando los recursos nacionales de la Fase 2. Diseñar la primera sesión de formación.
Impartir formación estructurada sobre habilidades culturales. Organizar encuentros culturales periódicos. Iniciar acciones de participación a nivel comunitario (Fase 5).
Horizonte temporal sugerido
De 3 a 6 meses para las Fases 1–2.
De 6 a 12 meses para las Fases 2–3.
12 meses o más para las Fases 4–5.
Recursos mínimos necesarios
1 persona coordinadora. De 2 a 4 horas al mes por participante.
1 persona coordinadora + 1 formador/a. Sesiones de media jornada trimestrales.
Personal dedicado. Presupuesto para encuentros y eventos externos.
Independientemente del nivel desde el que se comience, el objetivo es el mismo: avanzar progresivamente a lo largo del continuo. No existen atajos para alcanzar la competencia cultural, pero sí existe un punto de entrada adecuado para cada organización. El decálogo que se presenta a continuación le ayudará a diseñar su plan a partir de ese punto.
Cronograma de implementación sugerido
La siguiente hoja de ruta ofrece un marco de referencia para las organizaciones que implementan por primera vez un plan de formación en competencia cultural. Los plazos son orientativos y deben adaptarse al contexto, la capacidad y el nivel de entrada de cada organización.
Meses 1–3
Meses 4–6
Meses 7–12
Enfoque
Diagnóstico y sensibilización
Conocimiento y primeras habilidades
Consolidación de habilidades, encuentros y acción comunitaria
Acciones clave
Aplicar la Herramienta de Diagnóstico con todo el equipo. Identificar el nivel de entrada y las fases prioritarias. Realizar una primera sesión de sensibilización utilizando los recursos de la Fase 1. Compartir los resultados y acordar los objetivos de formación.
Impartir sesiones sobre conocimiento cultural utilizando los recursos de la Fase 2. Introducir una primera formación sobre habilidades culturales (Fase 3). Establecer contacto con asociaciones de comunidades migrantes. Planificar el primer encuentro cultural.
Organizar al menos un encuentro cultural estructurado (Fase 4). Consolidar las habilidades mediante la práctica y la reflexión entre pares. Iniciar iniciativas a nivel comunitario si la capacidad lo permite (Fase 5). Evaluar el impacto y ajustar el plan.
Indicadores de progreso
El equipo ha completado el diagnóstico. Se ha identificado el nivel de entrada. Se ha realizado al menos una sesión
Se han realizado al menos dos sesiones de formación. Se ha planificado el primer encuentro. El equipo puede identificar elementos clave de las culturas con las que trabaja.
Se ha realizado un encuentro cultural. La autoevaluación del equipo muestra avances a lo largo del continuo. Se ha puesto en marcha o planificado al menos una iniciativa comunitaria.
Momento de evaluación
Final del mes 3: revisar en equipo los resultados del diagnóstico.
Final del mes 6: revisión intermedia — ¿qué ha cambiado en la práctica cotidiana?
Final del mes 12: evaluación completa del plan — repetir el diagnóstico y comparar los resultados.
La formación en competencia cultural no es una actividad puntual, sino un proceso continuo. Esta hoja de ruta constituye un punto de partida, no una meta final. Recomendamos repetir el cuestionario diagnóstico a los 6 y 12 meses para realizar un seguimiento del progreso e identificar nuevas prioridades a medida que el equipo evoluciona.
Elementos a tener en cuenta antes de diseñar
un Plan de Acción Cultural
basado en el continuum de la competencia cultural
Recursos nacionales españoles para elaborar
un Plan de Acción Cultural
destinado a los profesionales que trabajan con inmigrantes
En este apartado ofrecemos recursos nacionales que responden de forma concreta y contextual a cada uno de los ítems más relevantes de cada dimensión de la competencia cultural. El objetivo es ofrecer recursos contextuales adaptados a cada realidad territorial para que los profesionales puedan diseñar un plan de formación personalizado para la adquisición de la competencia cultural a nivel personal o comunitario. Para ello, deberán considerar los elementos que componen cada dimensión de la competencia cultural y buscar recursos que respondan contextualmente a aquellos que consideren más relevantes. El objetivo es ofrecer referencias prácticas y sencillas, consolidadas y contrastadas. Partimos del principio de que menos es más y de que es mejor tener un poco que sea bueno que mucho y regular.

